tempimage96eedb-removebg-preview

MULTILANGUAGE

images.jpeg

The Church of Saint Michael the Archangel stands along Rivarolo’s main street, on the site of an ancient place of worship already remembered in local sources in the medieval period and rebuilt several times over the centuries.

 

The present building was begun in 1759 to a design by Bernardo Antonio Vittone, one of the leading architects of the Piedmontese Baroque, after the demolition of the previous church, and it soon became one of the most significant works of his career.

 

The façade, in exposed brick, is the first element to catch the eye.

 

Organized on two overlapping orders, it presents a theatrical and solemn composition in which the volumes advance and recede, creating depth and movement.

​

The pilasters and white stucco capitals, the portal framed by columns and topped by a shaped cornice, and its harmonious relationship with the arcaded main street make this front one of the most elegant examples of Baroque architecture in the historic center.

 

The church is made even more recognizable by its great octagonal dome, conceived by Vittone as the focal point of the whole building and completed above by the lantern, built in 1954 following the original drawings preserved in the parish archives.

 

Inside, special attention should be given to the rich decoration of the dome and to the Annunciation altar, with its precious 15th-century wooden statue set within a theatrical altarpiece designed by Vittone himself.

 

 

images-2

La iglesia de San Miguel Arcángel se alza a lo largo de la calle principal de Rivarolo, en el lugar de un antiguo edificio de culto recordado ya por las fuentes locales en época medieval y reconstruido varias veces a lo largo de los siglos.

 

El edificio actual comenzó a construirse en 1759 según un proyecto de Bernardo Antonio Vittone, uno de los principales arquitectos del barroco piamontés, tras la demolición de la iglesia anterior, y pronto se convirtió en una de las obras más significativas de su trayectoria.

 

La fachada, de ladrillo visto, es el elemento que primero llama la atención.

 

Organizada en dos órdenes superpuestos, presenta una composición escenográfica y solemne en la que los volúmenes avanzan y retroceden, creando profundidad y movimiento.

​

Las pilastras y los capiteles de estuco blanco, la portada enmarcada por columnas y rematada por una cornisa moldurada, y su relación armoniosa con el pórtico de la calle principal convierten este frente en uno de los ejemplos más elegantes de arquitectura barroca del casco histórico.

 

La iglesia resulta aún más reconocible por su gran cúpula octogonal, concebida por Vittone como centro visual de todo el edificio y rematada por el cupulín, realizado en 1954 a partir de los dibujos originales conservados en la parroquia.

 

En el interior merecen especial atención la rica decoración de la cúpula y el altar de la Anunciación, con la valiosa estatua de madera del siglo XV colocada en una escenográfica máquina de altar diseñada por el propio Vittone.